El verano en Zamora invita a descubrir una ciudad tranquila, monumental y muy vinculada al río Duero. Lejos de las masificaciones, ofrece planes con encanto para desconectar.
La ciudad del románico
Zamora concentra uno de los mayores conjuntos de arte románico de Europa. Recorrer sus iglesias, la catedral y el castillo es un plan cultural imprescindible, especialmente agradable en las mañanas de verano.
El Duero como protagonista
Los paseos junto al Duero, las aceñas medievales y los puentes históricos ofrecen rincones frescos y fotogénicos. Un plan relajado para las tardes calurosas.
Gastronomía y terrazas
La Plaza Mayor y las calles del casco antiguo se llenan de terrazas donde disfrutar del arroz a la zamorana, los quesos y los vinos de la tierra de Toro.
Escapadas naturales
Los Arribes del Duero y el Lago de Sanabria, con sus aguas cristalinas, son escapadas perfectas para combinar naturaleza y frescor en verano.
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