Gracias a su altitud, el verano en Ávila es sinónimo de temperaturas suaves y noches frescas. La ciudad amurallada se convierte en un refugio perfecto frente al calor.
Las murallas, símbolo de la ciudad
Recorrer el adarve de la Muralla de Ávila, la mejor conservada de Europa, es el plan estrella. Las vistas de la ciudad y la sierra desde lo alto son inolvidables, y en verano se organizan visitas nocturnas.
Patrimonio y espiritualidad
La Catedral, el convento de Santa Teresa y las iglesias románicas invitan a un recorrido tranquilo por la ciudad de los santos y los cantos.
Naturaleza en la sierra
La Sierra de Gredos, con sus gargantas y piscinas naturales, está a un paso y ofrece uno de los mejores planes de verano para refrescarse en plena naturaleza.
Gastronomía abulense
El chuletón de Ávila y las judías de El Barco son protagonistas de una gastronomía contundente, ideal tras un día de rutas.
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